sábado, 7 de febrero de 2015

Cuando fuimos felices

Con tu aroma impregnado en mis sabanas
y mis almohadas gritando un olor entre cerveza,
sudor y la imperfecta perfección de lo que eres,
recordándome que te tengo para mi,
que eres parte de mis dos mundos y yo parte de tu vida

Cada noche que pasa mi espalda desnuda pegada a tu pecho
con tus manos rodeándome como un calamar gigante el cuerpo y la mente,
tratando de retener mi alma para que no se vaya a deambular a la melancolía y la tristeza
para que se quede junto al latido de tu corazón feliz...

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