lunes, 5 de septiembre de 2011

Mientras unos sobreviven, otros engordan

   
Inicia la semana, lunes por la mañana, lo típico es ver en el rostro de todos los rastros del sueño de la noche anterior de cual aún no terminan de despertar por completo. Entre las palabras del profesor se va maquinando el cronograma del día para poder aprovechar las horas y evitar pérdida de tiempo en trivialidades, ya que las colas se hacen parte de la cotidianeidad en la vida de todo venezolano.
Así llega la hora del almuerzo, y en ese momento empieza la odisea para logra comer sin pasar un mal rato, no inducirse el estallido de un aneurisma y pasar un rato largo bajo el sol o la lluvia (dependiendo de cómo este el ánimo del tiempo ese día).
Luego de pasar por el jardín botánico, que cabe destacar ya no es un lugar seguro dentro de las instalaciones universitarias, se llega al comedor, para muchos residenciados y de pocos recursos una gran ayuda para otros simplemente el ahorro de la pereza y la alcahuetería en algunos momentos.

   Ya en la cola, esta también depende del menú diario, si hay hígado el comedor se hace una zona pacífica y silenciosa, si hay pasticho pareciera que en el lugar estuviesen regalando comida, ¡ay, pero cierto si regalan la comida!, no es que este diciendo que este mal que la regalen, para nada, no es la idea, lo que está mal es la facilidad con que la gente que no pertenecen a la institución o que ya ha comido consigue más tickets mientras otros aun no comen.

   Cabe destacar que la parte más larga literal y gráficamente es la cola para entrar a recibir el ticket, que vale por un almuerzo. En ese recorrido muchos se creen invisibles y se van metiendo poco a poco o sin vergüenza total en donde encuentran espacio para entrar más rápido, mientras otros simplemente no hacen cola ya sea porque militan en algún partido o movimiento político universitario, o porque resulta que son de danza, teatro y otras actividades extracurriculares que extrañamente pasan desapercibidas en la universidad también por extrañas razones.

   Sin tomar mucho en cuenta esa situación sigue corriendo la cola, ya que en algún momento y para ser sinceros todos nos hemos metido en la cola, ya sea por apuro o comodidad, muchas veces por la primera razón ya que el tiempo que utiliza para todo este proceso termina chocando entre el final de la clase del mediodía y el inicio de la clase de la tarde, ojo sin dar excusas igual está mal hecho por lo tanto muchos generalmente no argumentamos cuando la capa de invisibilidad se le cae al coleón. Pero en ocasiones el descaro es sencillamente intolerable.

   Luego de la cola a la intemperie (sin dramatismos), se llega al embudo que desemboca en unas rejas similares a las de un matadero de ganado, el embotellamiento humano que se hace suele ser un poco incómodo, esa invasión al espacio personal no es muy agradable para algunas personas. Entre comentarios soeces y balbuceos algunas veces ofensivas se logra pasar, ahí es el segundo nivel de la cola, tipo video juego (ya viene el castillo acabas con Bowser, salvas a Peach y vas por la bandera en el asta) que viene siendo el ticket para pasar el siguiente nivel, la cola para la bandeja.
Frente a la taquilla mientras se entrega el carnet es donde está la acción se ve claramente como carnets van y vienen, tickets van y vienen, gente que no hizo la cola pasa su carnet con tal tranquilidad, descaro y facilidad que es un insulto para ese cuasi héroe que quiere pasar al siguiente nivel, el nivel bandeja (por qué ¿saben?, los héroes también comen, por si algunos no lo sabían).

   Luego del carnaval pintoresco entre los de administración haciéndose pasar por estudiantes de medicina(también un dato los estudiantes de medicina después de cierto año tienen que estar haciendo guardia, por tal motivo tienen acceso directo, así que ojo no son todos los de esta carrera), los de comunicación diciendo que están en teatro los politiqueros que hacen danza, y los de educación deporte, se pasó al siguiente nivel, la esperada bandeja, pero ya va, no todo es fácil quienes no hicieron la cola por fuera entran en reversa sin alarma de camión y sin disculpas por los empujones.
Por fin el nivel final, la comida, mientras se toma cuidadosamente todo ya que si eres torpe debes cuidar que no se caiga nada si no quieres pasar por la vergüenza publica de los gritos y el abucheo habitual para los “nuevos”. Mientras se recibe la comida recomiendo educación un “buenas” y “gracias” no quita ni tiempo no hace ulcera.

   En algunas ocasiones este recorrido se hace extraño cuando esta algún grandulón al lado de los trabajadores del comedor como vigilando la situación, en otras sirven abundante comida y en algunas el trozo de pollo parece más una paloma que un ave de corral. Un detalle si deseas un poco más de la porción debes hablar con el encargado del comedor y si quieres más jugo debes pagarlo, detalles que debes saber al hacer esta travesía mediodiera.
Ahora solo queda sentarse y comer, apresurada o relajadamente, todo dependerá del horario, el tipo de comida y cuantos tantos se colearon enfrente de tu lugar. La comida se hace un tema delicado no se puede decir que es mala en especial tomando en cuenta que las manos que la prepararon seguramente trabajaron duro para lograr terminarla a tiempo y para tantas personas, pero hay que reconocer que ha pasado que el pollo esta verde, el jugo esta fermentado y algunas cosa sobre condimentadas (sin ponernos a indagar porque el exceso de condimento, que sabor original quieren ocultar).

   Mientras comes, compartes con compañeros de clase o amigos de otras carreras, ya sea a punta de incoherencias y risas para tratar de olvidar un momento el estrés los deberes académicos o el recorrido que acaba de pasar, hasta haciendo “un minuto con los estudiantes con…”  a manera de parodia con las quejas de lo que no funciona en la universidad, pasa el rato en el que pensaste morirías como un azulejo y regresas a las aulas, o en otros casos te vas a las áreas de recreación a pasar el rato.

   En fin, luego de ver esos que se pasaron sin hacer la cola a comer por segunda vez decides no molestarte más, seguir comiendo y compartiendo con tus amigos, ya ¿qué?, si vas a clase y lo olvidaras, hasta mañana que se volverá a repetir la parodia de video juego, algunos días subirás de nivel más rápido, otros tardaras más, el detalle es que no hay hermano mayor a quien pedirle que te pase la parte difícil.




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