sábado, 28 de abril de 2012

Yo escribo


   Escribir es un arte de tontos, es una pasión para los desechables, los tantos pocos que vemos un extraño cumulo de emociones sobre los seres humanos, los escritores de alguna manera u otra ven en el fracaso humano el más grande de los trofeos, porque saben que es en el fracaso en que la humanidad es grande, pasa a la historia.


   Yo escribo, no soy un escritor, no merezco el título y posiblemente jamás lo posea, ni siquiera estudio una carrera dedicada a la escritura, tal vez uno de los tantos idiotas que sirven a este gobierno tiene razón cuando dijo que en Venezuela no hace falta la Literatura, mas equivocado no puede estar ese hijo de puta, no sabe cuánto se equivoca, pero tampoco tengo yo razones para apoyar su error, no soy un escritor, solo escribo, más para mi propio placer que para el de alguien más, sencillamente me cuesta exponer lo que le agrada a los demás y plasmarlo en papel y grafito o en este caso en Bytes de memoria en un pc, ese es trabajo para Mercantilistas y gente del medio, no el mío.

   Yo escribo, no soy escritor, tal vez porque desde pequeño me gustó la idea de pajaritos preñados y la idea de circunvalar la imaginación, de dale rienda suelta, mientras los demás estaban ocupados en jugar Futbol o Basket yo estaba metido en una biblioteca sudado (porque salía corriendo para allá) revisando entre los estantes cuanto libro conseguía, tal vez en esa esa edad crucial como lo es la niñez es que descubrí que quería hacer un libro, algún día, quería hacer un libro, ahora más tarde en mi vida quiero que me quemen en él, fundirme en sus hojas, irme con sus letras al soplo del viento para circunvalar el globo terráqueo y reposar en la grama de un parque o en la mugre de una metrópolis transitada, ese de allí es mi ideal de eternidad, el ideal que persigo, pero por mi propia inseguridad y el extraño desenvolvimiento de las cosas dudo que consiga, estudio Ingeniería Civil y no veo en los números la magia de las letras, los sabores amargos de las palabras y la inmortalidad de las pastas de cartón e hilo cosido, siempre tan ingenuo yo.

   Yo no escribo de amores ajenos, aunque me encantaría, tampoco sobre iluminación espiritual o sobre proezas de Rock&Roll y Sexo, lo primero que haría al conocer a Paulo Cohelo seria pedirle un autógrafo para mi madre, otro para mi mejor amiga y luego lo patearía en las bolas, se lo merece y de verdad lo creo asi, aunque no creo tener suficientes bolas entre mis piernas para hacerlo, asi como nunca le dije a una chica rockera hace años atrás que me gustaba pero que no podía quedarme porque me largaba, me largaba a cumplir el sueño de mi padre, para hacerlo feliz entre sus amigos políticos.

   Yo no escribo, porque el escritor es capaz de hacer una historia coherente entre los retazos de información que consigue, entre sus experiencias y sus sin sabores de vida, se expone como las majas desnudas en las pinturas de los grandes museos del mundo, le abre las piernas a opinión publica para que saboreen el sexo como las putas bajo la luz roja y se corta sus venas para derramar la sangre que toco sus dedos y asi transmitir sus ideas bajo la luz de la lámpara que ilumina sus pensamientos, no yo no soy un escritor, soy un ser pusilánime y ególatra, no lo dudes esto es para hablar de mí, para inyectarle a mi ego y a mi autoestima otra dosis, para hacerlo sentirse bien hasta que las alucinaciones pasen y entre de nuevo en la ansiedad que solo un "Junkie" entiende, esto es de mi para ti, el otro yo en el espejo.
Escribo el romance de una pareja en la autopista y la resignación de un muchacho en las banquillas de la universidad, la traición que siente un padre de familia a los 22 años y la ducha de semen que una Rockera ninfómana siente al citar a sus autores favoritos mientras da placeres orales en los baños de su escuela, escribo sobre todo lo que no sé, porque no lo viví, escribo sobre Ernesto Sábato aunque jamás e leído una de sus obras, Escribo sobre Kaftka porque sé que se siente no ser suficiente para los demás y aun asi seguir viviendo mientras la idea de ponerle final a todo con una cuerda o una bala en la cien se vuelve atractiva, Escribo sobre Marilyn Monroe y Russ Mayer porque me encantan las fotografías desnudas de la primera y los desnudos que fotografió el segundo, Escribo sobre el Nexus-9 y sobre Kusanagui porque siendo personajes de ficción me encantaría vivir un segundo viendo las Puertas de Tannenhauser y la matrices infinitas de pensamiento de una inteligencia artificial tomando conciencia de sí misma, Transformándose en vida y deseando la muerte para ser inmortal, no soy un escritor, solo escribo para mí mismo y tal vez se lo muestre a algunos amigos solo para saber que se siente ser leído, con hastió, con amor, con comprensión, con cariño, con miedo, con odio, tal vez solo porque las emocionas que te brotan al saber que al menos alguien te lee.

   ¿Por qué lo hago? para ello se me ocurren varias respuestas, no tengo ninguna que tenga un verdadero significado, ninguna que me dé una verdadera "Reason D`atre", solo sé que lo hago, esa respuesta como muchas otras no las he conseguido, así como no he conseguido descifrar que sucede después de la muerte o después de alcanzar el cielo, tampoco que coños sucede al pasar la página de este "Libro" o que sucede cuando por fin me encuentre con alguien que me encuentre a mí, sencillamente no lo sé, debe ser por mi falta de interés en el futuro, tal vez solo sea un pequeño sueño, una pieza de amor y verdad para alimentar mi alma.
Escribo pero no soy un escritor, es por ello que llevo 3 noches tratando de terminar esto, tratando de darle un final, un punto final que acabe con todo esto, pero no me da, mis manos no me dan para acabarlo y mucho menos mi cerebro a quien le debo unas cervezas, siempre gana sus apuestas, un beso, un abrazo, una nota, una buena canción, un cigarro, finalmente un hasta luego.

Escribo pero...





La Mosca Filomena




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